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¿SE PUDE ESTIMULAR EL PENSAMIENTO, COMO PROCESO COGNITIVO, EN ESCOLARES DE 5TO Y 6TO GRADOS, A TRAVÉS DE LA INFLUENCIA DEL FAMILIAR?



Resumen:

El artículo recoge una revisión teórica acerca de qué es el pensamiento, sus características y potencialidades de desarrollarlo. Parte del presupuesto desde posiciones del Enfoque Histórico Cultural, de que es posible desarrollarlo desde los últimos grados de la escuela primaria y ofrece fundamentos para ello. Sobre esta base se insiste en el papel de la familia, como apoyo a la escuela para favorecer el desarrollo del pensamiento de los niños. Se expone una revisión bibliográfica de autores que han profundizado en el tema y se pone de manifiesto que el tema de la educación del pensamiento mediante el apoyo de la familia, es algo que debería tenerse muy en cuenta en el futuro.

DESARROLLO.


¿Qué es el Pensamiento?


Es imprescindible reconocer al Pensamiento como centro y eje esencial de nuestro accionar diario, constituye en si mismo un proceso cognitivo complejo, es aquella “actividad mental no rutinaria que requiere esfuerzo. Ocurre siempre que nos enfrentamos a una situación o tarea en la que nos sentimos inclinados a hallar una meta u objetivo (…) implica una actividad global del sistema cognitivo, con intervención de los mecanismos de memoria, atención, las representaciones o los procesos de comprensión.” De Vega, M. (1987: 439)

Lo anterior refleja que todo el tiempo estamos haciendo uso de nuestro pensamiento, el cual es adquirido poco a poco con el pasar de los años a través de la apropiación de conocimientos y además va evolucionando hasta etapas o estadios superiores de desarrollo. Dicho avance no se va a comportar igual en todos los seres humanos.
Autores como Rubinstein, S. (1979) plantean que el pensamiento consiste en la penetración en nuevas capas de lo existente, de modo que se excava y se saca a la luz del día lo hasta entonces en ignotas profundidades; consiste en plantear y resolver problemas del ser y de la vida; en buscar y hallar respuestas de cómo es en realidad lo que se ha hallado, qué hace falta para saber cómo vivir y qué hacer.

A la definición anterior se pudiera agregar que el pensamiento es aquel proceso cognitivo que está dirigido a la búsqueda de lo nuevo y que constituye el reflejo mediato y generalizado de la realidad, en tal sentido Krapivin, V. lo define como el “nivel superior del conocimiento humano, proceso de reflejo de la realidad objetiva. Permite obtener conocimientos sobre los objetos, propiedades y relaciones del mundo real, que no pueden ser percibidas directamente a nivel del conocimiento sensorial.” (Krapivin, V. 1989: 308)

Es importante resaltar que el pensamiento tiene una naturaleza social, es y surge como producto de la interacción social y cultural, sin desconocer lo biológico. En tal sentido dado esa naturaleza nos permite por influir en él de una manera reflexiva e inteligente. Constituye una de las manifestaciones más importantes en la vida y en el devenir de la sociedad.

¿Qué procesos integran el pensamiento?

Se conocen como procesos del pensamiento el análisis, la síntesis, la comparación, la abstracción y la generalización (Rubinstein, S. 1966; Petrovski, A. 2005; Labarrere, A. 1996, Domínguez, L. (2003)

Todos estos procesos están estrechamente vinculados entre sí y tienen lugar en diferentes niveles de complejidad, en el proceso de actividad y comunicación, a partir del desarrollo histórico-social de cada hombre particular.

“La función de análisis consiste en facilitar al sujeto el acceso gradual o súbito a la estructura del problema, es decir aquel conjunto de relaciones y nexos entre los elementos que constituyen la clave para la solución; entre otros términos, la comprensión del problema, que puede determinarse como aprehensión o determinación de la vía de solución.” (Labarrere, A. 1996:15)

El análisis es el componente que de forma general posibilita “el esclarecimiento del carácter general de una cierta situación real.” (Davidov, V. 1979: 34). Es además a criterio de esta autora la descomposición del objeto cognoscible en sus distintas partes o componentes.

“La unión e integración de los componentes del todo separado mediante el análisis, es la síntesis.” (Petrovski, A. 2005: 146). En este proceso se da la correlación, la complementación de los elementos en los cuales fue desmembrado el objeto cognoscible. Ambos procesos están siempre interrelacionados. La unidad indisoluble entre ellos se manifiesta en el proceso de comparación, el cual conduce a la generalización.

Como destaca este autor, la comparación une dialécticamente el análisis a la síntesis, sin verlo como un proceso aislado, pero con sus propias características.

La comparación “consiste en establecer mentalmente las semejanzas y diferencias entre los objetos, o entre sus cualidades y características.” (Colectivo de autores, 1995a: 174)

En el desarrollo de la actividad cognoscitiva del hombre, se producen continuamente comparaciones entre los objetos y fenómenos de la realidad o entre sus elementos de acuerdo con sus necesidades y objetivos.

Se asume como abstracción aquel proceso que consiste en apartar, aislar mentalmente un aspecto o cualidad del objeto obviando las restantes partes que lo integran.

Por su parte la generalización “es la unificación mental de aquellas cualidades, características, propiedades que son comunes a un grupo o clase de objetos o fenómenos de la realidad.” (Colectivo de autores, 1995a: 174)

En cuanto a este proceso Vigotsky, L. (1982a: 13) expresó que “constituye un acto verbal del pensamiento y reflejo de la realidad en un sentido bastante distinto del que reflejan la sensación y la percepción.”

“El nivel de generalización alcanzado por la persona respecto a los conocimientos y procedimientos, constituye uno de los indicadores de su desarrollo intelectual, (…) y el nivel de logros alcanzado es resultado del desarrollo del hombre en interacción con el medio social en que se inserta.” (Silvestre, M. 1999:8)

Se considera por tanto que el pensamiento constituye una actividad analítico-sintética, por lo que el análisis y la síntesis en distintos grados, constituyen la base de otras operaciones a un nivel superior de complejidad como son la comparación, la abstracción y la generalización.

“Las regularidades del análisis, la síntesis y la generalización son las leyes específicas (internas) del pensamiento solo sobre la base de estas regularidades o leyes pueden explicarse todas las manifestaciones externas de la actividad mental.” (Petrovski, A. 2005: 147)

Por lo antes expuesto, se le otorga importancia a atender la formación y el desarrollo de los procesos del pensamiento, por ser en gran parte influenciados por el medio en que esta inmerso el individuo (sin desconocer lo heredado), y por la importancia que tendrán dichos procesos para la adquisición por parte del escolar de un pensamiento teórico.

Dadas todas estas características de los procesos del pensamiento, es posible actuar y desde una perspectiva de apoyo a partir de las instancias o instituciones más cercanas al niño, que son la escuela y la familia, instituciones capaces de hacer de cada sujeto, personas útiles y sobre todo capaces para enfrentar los diferentes retos de la vida en sentido general.

Resulta interesante destacar como a partir de los enfoques contemporáneos de complejidad, y el Enfoque Histórico Cultural, autores como Fariñas, G. (2005), asumen categorías con una perspectiva macroscópica, integradora y desde una óptica vivencial. Tal es el caso de la categoría habilidad y su clasificación por esta autora, la cual incluye al pensamiento en toda su magnitud operando en la búsqueda y comprensión de la información, en la organización de la vida, en el planteamiento y solución de problemas y en su expresión y comunicación a través del lenguaje.

Vigotsky, L. señala que el “desarrollo del pensamiento está determinado por el lenguaje, es decir por las herramientas lingüísticas del pensamiento y la experiencia sociocultural del niño (…) y el crecimiento intelectual del niño depende del dominio de los medios sociales del pensamiento, esto es, del lenguaje”. (Vigotsky, L. 1982a: 54)
Este autor también plantea que el lenguaje internalizado (1982a) es lo que constituye el pensamiento en cambio para Piaget, J. (1984), el pensamiento es una actividad mental simbólica que puede operar con palabras pero también con imágenes y otros tipos de representaciones mentales, este se deriva de la acción, porque su primera forma es la acción internalizada.
“La formación y desarrollo del pensamiento tiene como condición sine qua non el surgimiento del lenguaje, el origen de la palabra como concepto, es decir, como generalización de la realidad.” (Rodríguez, M. y Bermúdez, R. 2001:124)

El pensamiento encuentra en la palabra su indispensable envoltura material. El lenguaje es el medio social de conservación y transmisión de la información, permite regular la conducta humana (Krapivin, V. 1989). De ahí que sin él, es imposible la existencia del pensamiento, por lo que se le confiere importancia al valorar ambos procesos íntimamente relacionados.

El pensamiento opera a un nivel empírico y teórico. Los conceptos empíricos sirven de base para que los conceptos teóricos se formen, es decir en el surgimiento de estos últimos está registrada la historia y la lógica del concepto en su totalidad, desde su construcción como concepto empírico hasta su advenimiento en concepto teórico. (Davidov, V. 1988; Olmedo, S. 2000; Rodríguez, M. y Bermúdez, R. 2001)

Los conceptos empíricos son menos generales que los teóricos, pues reflejan un número menor de objetos, este reflejo es en función de la experiencia concreta de las personas. Según nuestro criterio, en la medida que estos se desarrollen de manera adecuada podrán propiciar una mejor adquisición de conceptos teóricos.

El pensamiento teórico se caracteriza por el análisis y el descubrimiento de los nexos esenciales del sistema de conceptos, que utilizándose desde el primer momento sirven como esencia para la deducción y explicación de las características particulares, este pensamiento se mueve de lo general a lo particular.

Los conceptos teóricos se diferencian de los empíricos en la medida que no sólo reproducen las propiedades externas aisladas de los objetos, sino y sobre todo, el sistema de relaciones internas que forman la esencia en el desarrollo de los fenómenos reales.

“Esto permite el desarrollo las habilidades del pensamiento, tales como las operaciones mentales relacionadas con la abstracción y la generalización” (Olmedo, S. 2000:32). Además en opinión de esta autora, y por consiguiente el desarrollo del pensamiento del escolar primario.

¿Qué características presentan los estudiantes 5to y 6to grados? Algunas características y dificultades en el desarrollo de su pensamiento.

Al exponer las características de los estudiantes de 5to y 6to grados, es importante referirse que el desarrollo se considera un proceso en espiral, ininterrumpido de automovimiento, de ruptura y de transformaciones en el sujeto. Además que es un proceso dinámico, que va de lo simple a lo complejo y que cada período es decisivo para el paso del sujeto a una etapa posterior del desarrollo. (Vigotsky, L. 1987)

En esta etapa del desarrollo se consolida el estudio como actividad fundamental, obligatoria y responsable por parte del niño, esto último en ocasiones no ocurre así, debido a que la preparación de los maestros y padres, para que esto ocurra, no es de la forma adecuada.

En esta etapa se produce la adquisición de gran cantidad de conocimientos, los cuales han de tener una estructura generalizada, ser sistemáticos y representativos de la ciencia, que se transmitan al escolar en el tránsito por los diferentes grados.

En el tránsito de los escolares por las distintas asignaturas, ellos se van apropiando del dominio de conceptos, los cuales tienen una enorme importancia en su desarrollo intelectual.
La actividad de estudio se caracteriza por un lado, porque a través de ella se lleva a cabo el sistema de relaciones interpersonales del niño con el adulto y con otros niños de su mismo grupo etáreo, y por otro lado porque mediante dicha actividad se favorece el desarrollo de los procesos psíquicos y de la personalidad del escolar. (Segarte, A. Martínez, G. y Rodríguez, M. 2003)

Hacer que el escolar vea la actividad de estudio como un deber social, como fuente de reconocimiento social, fuente de satisfacción de sus padres, posibilidad de estudios posteriores es importante; pero además y sobre todo, es imprescindible que la actividad de estudio le resulte interesante, atractiva, que le permita satisfacer sus inquietudes, sus deseos de conocer, de aprender nuevas cosas y desarrollar nuevas habilidades, y así contribuir a que el estudio pueda llegar a convertirse en una necesidad personal de autodesarrollo permanente.

En la etapa de la escuela primaria está presente el juego, el cual asume otras características más complejas a partir del 5to y 6to grados, como es el juego de reglas, entre otras. Todo juego que el escolar desempeñe crea una situación imaginaria que puede considerarse como medio de desarrollar el pensamiento abstracto. (Domínguez, L. 2003; Colectivo de autores, 1988)

Tanto la actividad de estudio como la de juego, en el contexto de sus relaciones interpersonales con coetáneos y adultos, tanto en la escuela como en la familia, influyen de forma significativa en el desarrollo cognitivo, afectivo, motivacional y moral del escolar.

El sistema de comunicación está integrado por el intercambio de información entre las personas que rodean al escolar, que son, el maestro como figura de autoridad y respeto, el grupo escolar que en la escuela primaria es fundamental para el desarrollo de la personalidad del sujeto (Bozhovich, L. 1976) y especialmente en cuanto a la posición que ocupe en él.

El maestro debe contribuir a la formación en los escolares de motivos e intereses por el estudio, además que realicen esta actividad de forma sistemática y con placer, que le permita profundizar en los contenidos, que sean capaces de plantearse nuevos problemas e interrogantes y buscar nuevas formas de solución. A criterio de la autora de esta investigación esto podría favorecer el desarrollo del pensamiento de los escolares.

En cambio, una inadecuada formación de motivos por el estudio puede conducir al formalismo en la asimilación de conocimientos, a la falta de profundización en el contenido y la ausencia de creatividad, lo cual trae aparejado escaso desarrollo del pensamiento.

El maestro debe estimular en el escolar el afán por aprender, lo cual es positivo y debe apoyarse permanentemente favoreciendo de esta manera su desarrollo intelectual. La escritura y la lectura son unas de las herramientas esenciales en este sentido.

Desde las edades más tempranas la enseñanza debe contribuir al desarrollo de todas las potencialidades intelectuales del niño, en particular al desarrollo de su pensamiento, por la importancia que este proceso tendrá para el éxito del sujeto en la edad escolar y en su inserción en la sociedad.

Dentro de dicho sistema se encuentra también la familia que exige del escolar un cumplimiento de su responsabilidad, brindándole independencia que le permita aumentar sus intereses hacia la actividad de estudio lo cual se abordará en el próximo epígrafe.

Estudios realizados por el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas de Cuba en el 2004, plantean que el niño de 5to y 6to grados tiene todas las potencialidades para la asimilación consciente de los conceptos científicos y para el surgimiento del pensamiento que opera con abstracciones, cuyos procesos lógicos (comparación, análisis, síntesis y generalización, entre otros) deben alcanzar niveles superiores con logros más significativos en el plano teórico. Ya en esta edad los escolares no tienen como exigencia esencial trabajar los conceptos ligados al plano concreto o su materialización como en los primeros grados, sino que pueden operar con abstracciones.

Lo anterior permite a los estudiantes la realización de reflexiones basadas en conceptos o en relaciones y propiedades conocidas, la posibilidad de plantearse hipótesis como juicios enunciados verbalmente o por escrito, los cuales pueden argumentar o demostrar mediante un proceso deductivo que parte de lo general a lo particular, lo que no ocurría con anterioridad en que primaba la inducción. Todas las cuestiones anteriores planteadas constituyen premisas indispensables para el desarrollo del pensamiento lógico de los alumnos.

Coincide con el planteamiento anterior Domínguez, L. (2003), además de plantear que el pensamiento en esta etapa se vincula a la palabra, conformándose el plano del lenguaje interno. Destaca además, que el escolar para descubrir la esencia debe partir de situaciones concretas, lo que en ocasiones constituye una dificultad.

Diversas investigaciones en Cuba señalan las posibilidades que tienen los estudiantes de primaria, a partir del segundo ciclo (5to y 6to grados), de alcanzar un pensamiento más complejo, que le permita operar con abstracciones (Rico, P. Santos, M. y Martín-Viaña, V. 2004); y aprender a resolver problemas. (Labarrere, A. 1988)

Lo anterior se había señalado también por otros autores del Enfoque Histórico Cultural, por ejemplo, Davidov, V. (2003a) demostró en condiciones experimentales las posibilidades que tienen los niños de primaria para desarrollar un pensamiento teórico que les permita operar con conceptos científicos, a partir de determinar lo esencial. Esto se ha corroborado en Cuba, por otros autores. (Silvestre, M. 1999; Zilberstein, J. 2000)

A pesar de las potencialidades que se ha demostrado tienen los niños de primaria, se reporta en investigaciones realizadas (LLECE, 1998; Pisa, 2003, TIMSS, 2003) que existen serias dificultades en los mismos, en cuanto al desarrollo de habilidades intelectuales relacionadas con la comprensión lectora y la resolución de problemas matemáticos, lo que probablemente se corresponda con un pobre desarrollo de su pensamiento. (Labarrere, A. 1988; Fierro, H. 2004)

Investigaciones cubanas profundizan en lo anterior y reflejan que existen dificultades en el desarrollo del pensamiento en los niños que cursan el segundo ciclo de la escuela primaria cubana (5to y 6to grados), expresadas en el pobre desarrollo de las habilidades generales como comparar, clasificar, definir, argumentar, entre otras, (Campistrous, L. y Rizo, C. 1996; Silvestre, M. 1999; Zilberstein, J. 2000; Leal, H. 2000); así como también en el apoyo que para ello reciben de sus familias. (Castro, P. 1996; Colectivo de autores, 1995b; Colectivo de autores, 1988)

¿Qué papel juega la familia en todo este proceso de consolidación y desarrollo del pensamiento de las futuras generaciones?Se parte de la importancia de la familia como institución socializadora, que desde su función educativa y a la vez mediadora de los procesos de subjetivación de la cultura de sus descendientes, de conjunto con la escuela, puede lograr favorecer un mejor desempeño de sus hijos como personalidad y por consiguiente propiciar el desarrollo de su pensamiento como parte de esta.

La familia es la célula básica de la sociedad, el primer grupo humano y el más importante en la vida del hombre, y a su vez la institución más antigua y estable de la civilización humana. Es la primera institución socializadora en que se desenvuelve el niño, en la medida que este proceso sea satisfactorio este podrá estar mejor preparado para la convivencia consigo mismo, con los demás y con la sociedad, todo ello enmarcado en un contexto histórico-social y cultural concreto.
Constituye el primer grupo social que encuentra el niño al nacer, es por tanto la institución donde es capaz de asimilar y más tarde reflejar todo cuanto su familia le brinda, ya sea de forma voluntaria como involuntaria. (Carvajal, C. y Rodríguez, M. 1995; Guibert, W. 2006)

Por todo lo anterior, se reconoce a la familia como “la unión de personas que comparten un proyecto vital de existencia común, que se requiere duradero, en el que se generan fuertes sentimientos de pertenencia a dicho grupo, existe un compromiso personal entre sus miembros y se establecen intensas relaciones de intimidad reciprocidad y dependencia.” (Arés, P. 2002: 22)

La familia tiene un grupo importante de funciones (Arés, P. 1990; Castro, P. 1996; Murillo, J. 2006) y en la medida que estas se cumplan adecuadamente propiciarán un desarrollo humano y de la personalidad del niño, acorde con las exigencias sociales establecidas.

La función económica se refiere a manutención de los padres hacia los hijos, abarca aquellas tareas que realiza la familia para su abastecimiento y para cumplir necesidades materiales, de salud y de esparcimiento de sus miembros. Además en esta función se incluye el descanso, que está relacionado con presupuesto del tiempo libre de la familia.

Por otra parte la función biosocial, comprende la procreación y crianza de los hijos, así como las relaciones sexuales y de pareja. Se incluye la estabilidad emocional de los miembros.

La función espiritual-cultural, se refiere a la satisfacción de las necesidades culturales de sus miembros, la superación y la educación de los hijos lo cual es fundamental para el desarrollo psíquico del niño y para su interacción social.

La función educativa de la familia es de gran importancia desde el nacimiento de los hijos, ya que es en ella donde comienzan a adquirir los primeros conocimientos, el desarrollo de habilidades, así como la formación de aquellos valores que la cultura familiar promueve en ellos (Castellanos, R. 2006). “La educación es el proceso mediante el cual se desarrollan todas las potencialidades del individuo, se promueve la estructura de su conciencia y de su personalidad y se le prepara para actuar de forma consciente y responsable”. (Murillo, J. 2006:1)

Es particularmente importante para la investigación de esta autora, la función educativa que cumple la familia, la cual según Arés, P. (2002), constituye una suprafunción de las demás, es decir se produce a través y en relación estrecha con las restantes. Incluye elementos tales como la crianza, que es tanto la tarea de alimentación y cuidados físicos como el aporte afectivo y la maternidad y paternidad responsable.

Además la función de culturización y socialización, que se refiere a que la familia “se constituye en el vínculo transmisor de pautas culturales a través de varias generaciones (…) Entre sus objetivos se encuentra, la protección y continuación de la crianza, la enseñanza del comportamiento e interacción con la sociedad, (…) la conformación de una identidad personal, familiar y social. La familia es un contexto de desarrollo y socialización para los hijos y al mismo tiempo de desarrollo y de realización para los adultos. Como agente de socialización (…) aporta un sano crecimiento en las conductas básicas de comunicación, diálogo y simbolización.” (Arés, P. 2002: 23)

La función educativa, de culturización y socialización indiscutiblemente se auxilian del pensamiento, entre otros procesos del sujeto, a la vez que lo potencian; pues no puede negarse la participación de este importante proceso en el logro de los objetivos que persiguen dichas funciones.

Se debe señalar que la familia no es viable, sin cierta armonía entre sus funciones, y una disfunción en alguna de ellas puede alterar el sistema por completo.

Responsables de este proceso de educación no sólo esta la familia sino también la escuela, como segunda institución socializadora.

La escuela sin lugar a dudas juega un papel determinante en el proceso de elevar la preparación para cumplir mejor la función educativa (Núñez, E. 1995), porque es la institución que posee la formación científico pedagógica para el desarrollo de esa labor.

Es necesario que la función educativa que cumplen ambas instituciones no esté en contraposición, sino que desempeñen su papel como mediadores del proceso de socialización y que exista una coherencia entre sus objetivos, métodos y procedimientos educativos para que ambas contribuyan al desarrollo del sujeto, dentro de la sociedad.

Muchos padres esperan que la escuela los ayude y los prepare mejor para cumplir su función educativa, así mismo la escuela espera de la familia que en su seno se produzca una continuidad coherente de su trabajo, de sus objetivos y concepciones. (Núñez, E. 1995)

Sin embargo, en la realidad actual, diversos estudios señalan que en la coherencia de objetivos educativos escuela-familia, no siempre existen los mejores resultados e incluso se mantienen dilemas que en vez de alejar las contradicciones, las mantienen. (Universidad de La Habana, 2006)

Significativa importancia reviste en este sentido, la estimulación del desarrollo del pensamiento por ambas instituciones. Este proceso cognoscitivo que alcanza niveles de desarrollo más amplios en los escolares de 5to grado de la enseñanza primaria, gracias al estudio como actividad fundamental de esta etapa, no recibe por parte de la institución escolar la debida estimulación y lo que es más, falla la necesaria orientación y preparación de la familia para complementar dicha labor.

Tales dilemas devienen en brechas que hay que “cubrir”, ya que indiscutiblemente afectan el pensamiento de los escolares de este nivel y el desarrollo de su personalidad.

El proceso educativo en las familias no obstante ser estimulado por la sociedad, en sentido general, y por otros grupos sociales, responde a las particularidades propias de cada una de estas y está regido por sus propias normas, valores, tradiciones y criterios acerca de cómo se debe educar a los hijos.

“Todas las familias de una u otra manera reconocen su papel formativo, aunque de hecho no desarrollen acciones conscientes para hacerlo.” (Arés, P. 1990:15); asimismo la familia puede no tener conocimiento de contenido de sus funciones o inhabilidades para diseñar un modelo educativo estratégico.

Por supuesto, la familia que alcance mayor conciencia acerca de su función educativa probablemente realizará acciones más eficientes encaminadas al logro de determinados fines.

En estudios realizados por la Facultad de Psicología de La Habana, Arés, P. (1990) refiere que entre los objetivos educativos dirigidos de manera consciente por las familias están: que los hijos estudien para lograr obtener una calificación profesional; que exista una plena identificación con su propio sexo y que adquieran una conducta moral adecuada, entre otros.

Se aprecia que la familia no se refiere a una serie de influencias que quedan un poco a la espontaneidad, entre ellos, a juicio de esta autora, el desarrollo de intereses, de estilos de vida sanos, y en especial, de la necesidad y el placer de pensar para solucionar problemas y organizar, la vida entre otros objetivos.

En lo concerniente a la necesidad y el placer de pensar y el desarrollo del pensamiento diferentes autores declaran el papel significativo que la familia puede desempeñar estimulando la asimilación de conocimientos, el desarrollo del lenguaje, planteando expectativas potenciadoras de desarrollo dentro de la zona de desarrollo próximo, propiciando la búsqueda de conocimiento y el planteamiento y la solución de problemas.

“La familia tiene una importante tarea que cumplir con el niño en cuanto a los hábitos de estudio, al desarrollo de las habilidades sociales, al interés por aprender y al favorecimiento de condiciones propicias para la realización de las tareas escolares.”
(Hidalgo M. C). http://www.colombiaaprende.edu.co/html/familia/1597/article-89326.html (29/12/06)

Estudios realizados por Scott-Jones, Hess y Holloway (1984), han reflejado la influencia que tiene la familia en el desarrollo y éxito escolar de sus hijos, así como en otros aspectos muy importantes, como son el uso del lenguaje, los estilos de enseñanza y las prácticas educativas generales.

Un primer aspecto hace referencia a que “aquellos padres que acostumbran al niño a hacer un uso descontextualizado del lenguaje, que le animan que se fije en referentes que están fuera del contexto, a manipular con la imaginación los aspectos del entorno, a “distanciarse”, de las características del entorno inmediato, (…) que acostumbran a utilizar explicaciones para justificar las reglas que gobiernan la vida cotidiana de la familia, que animan al niño a ser independiente, contribuyen a que tenga un mayor ajuste y desempeño en la escuela.” (Segarte, A. Martínez, G. y Rodríguez, M. 2003: 160)

Un segundo aspecto tiene que ver con las características materiales del entorno familiar, como son la existencia de libros u otros materiales de lectura, de juegos que potencien habilidades cognitivas o el aprendizaje de contenidos relevantes para apoyar a la escuela, así como de espacios propios donde el niño pueda llevar a cabo estas u otras actividades.

En investigaciones realizadas en otros países como en México (2006) se evidencia que donde los ambientes culturales son limitados, estos influyen en el pobre desarrollo de los procesos lógicos del pensamiento de los padres, y por consiguiente el proceso interpsíquico del desarrollo resulta deficiente. Por lo tanto estos sujetos estarán en desventaja para alcanzar un adecuado desarrollo futuro.

Un último aspecto es lo relacionado con las expectativas y atribuciones de los padres acerca del logro del niño en la escuela, lo cual influye en la conducta de este último y por consiguiente va a ser importante en la medida que las diferentes familias las logren corresponder con las características de sus hijos y además sean potenciadoras de desarrollo.

Este fenómeno se conoce como efecto de Pigmalión “proceso por el cual las creencias de una persona afectan de tal manera su conducta que esta influye y determina en gran medida en el otro una respuesta que confirma sus expectativas.” (Ibarra, L. 2005: 81)

Esto significa que un niño tiende a responder a las expectativas que considera que tienen de él sus padres y maestros. Si este escucha con frecuencia que no creen en él, que no le ven posibilidades importantes de desarrollo y no confían en sus capacidades, entonces su autoestima se afecta y se desarrolla poco, lo cual implica un efecto Pigmalión negativo. Por el contrario ver y apoyar en los hijos sus posibilidades de crecimiento y futuro creará un efecto de Pigmalión positivo que ellos lo experimentarán y lo impulsarán a crecer.

Se puede generar un efecto positivo y negativo en cada diálogo, en cada gesto y en cada comunicación (tanto verbal como extraverbal), por lo cual se debe atender a esto para provocar una imagen adecuada y por consiguiente influir positivamente en su desarrollo, rendimiento académico y en su pensamiento.

La teoría del efecto de Pigmalión, invita a plantearles a los niños retos que estén en su zona de desarrollo próximo, a creer en ellos, en sus potencialidades, pues solo así lograrán desarrollarse. Las adecuadas expectativas de los padres impulsarán al escolar a responder a ellas con mayor dedicación.

El nivel de estudios de la familia, se revela como una variable importante; se plantea que los padres con más años de escolarización son los que se sienten más protagonistas del desarrollo de sus hijos y sostienen expectativas de logro más altas, influyendo positivamente sobre sus hijos. (Segarte, A. Martínez G. y Rodríguez, M. 2003 haciendo referencia a Palacios 1988)

El hombre no nace siendo personalidad, sino que esta se va desarrollando, se forma con el transcurrir de los años, y a través de las relaciones sociales y de la propia actividad en que está inmerso el menor. En el proceso de relaciones sociales tiene gran importancia la comunicación, no solo porque favorece el desarrollo social del niño sino, porque también permite el desarrollo de las personalidades que se vinculan en el proceso.

Se le confiere gran importancia al proceso de comunicación que debe existir entre padres e hijos, donde interactúan ambas personalidades que conjugan intereses, necesidades, motivaciones y vivencias de cada uno, para que la familia pueda formar parte y ser ente activo en el desarrollo del pensamiento de sus descendientes.

La función de los padres en el desarrollo del pensamiento podría estar en plantearles demandas a sus hijos que les hagan avanzar más allá de lo que ya dominan, al mismo tiempo que les proporcionen ayudas, andamiajes en términos de Bruner, J. (1995) que sostienen lo que no está a su alcance.

Para esto es importante tener en cuenta la perspectiva Histórico-Cultural y dentro de ella la categoría Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) que es “la distancia entre el nivel real de desarrollo determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la solución de un problema bajo la guía de un adulto o colaboración de un compañero más capaz.” (Morenza, L. y Terré, O. 1998: 6).

Es decir se caracteriza por ser una zona de concertación, de diálogo, de intencionalidad compartida, de apropiación mutua. La labor que se propone desarrollen los padres estaría allí en esa ZDP, en la cual se debe dar su papel como mediadores y colaboradores para alcanzar ese desarrollo potencial más allá de las capacidades alcanzadas por sus hijos, y de esta manera promoverían su desarrollo cognitivo y por consiguiente de su pensamiento, en la medida que sepan ser sensibles a sus niveles de desarrollo reales.
La evaluación por los padres del desarrollo del pensamiento de sus hijos, les permite determinar tanto sus fortalezas como las debilidades en su desarrollo cognitivo, su riqueza interpretativa, sus instrumentos para interpretar y sus habilidades para operar intelectualmente en un momento dado, así como los conocimientos que poseen, para poder encontrar nuevas formas de mejorar las debilidades aún existentes en estos. (De Zubiría, J. 2005)

Es importante que el papel de la familia, además de todo lo descrito anteriormente, debe dirigirse a fomentar intereses cognoscitivos en sus hijos y apoyar la actividad de estudio.

Esto exige crear las condiciones materiales necesarias para desarrollar la actividad de estudio en el hogar, un régimen de cumplimiento de las tareas escolares y ayudarlo para ello, estar al tanto de la materia que estudia, con el fin de ayudar a sus hijos no solo en la adquisición y ampliación de los conocimientos, sino además darles participación en conversaciones de la vida diaria que impliquen toma de decisiones, organización del tiempo, valoración crítica de hechos, situaciones y comportamientos de la cotidianidad.

Las salidas a lugares de esparcimiento y recreación pueden ser fuente para ampliar los conocimientos, en la medida que los niños se hagan preguntas, se propicie el diálogo y la interacción con la familia y el entorno o la naturaleza. (Colectivo de autores, 1988)

El tiempo libre debe concebirse estrechamente vinculado a la vida escolar, y en esta medida estar constantemente estimulando sus intereses cognoscitivos. Los padres tienen la responsabilidad y el deber de ayudar a sus hijos a organizar su tiempo libre, tareas variadas, múltiples que eleven su cultura.

Es importante planificar visitas a los museos, exposiciones, cines lo cual es muy útil para el desarrollo de intereses cognoscitivos. Propiciar paseos por sitios históricos o de interés geográfico poco conocidos por el niño, amplían su curiosidad y su visión del mundo, así contribuirán a que el disfrute del tiempo libre le aporte conocimientos y deseos de saber.

Se describe en la literatura que el niño de 9 o 10 años muestra interés por coleccionar distintos objetos, puede tratarse de postales, semillas, caracoles, sellos y monedas. “En estas labores se ponen en juego complejos procesos de análisis y síntesis de comprensión y generalización; además que se desarrollan importantes cualidades de la personalidad.” (Colectivo de autores, 1988:50). Los padres pudieran estimular a sus hijos para que realicen este tipo de actividades de coleccionar que influye en el desarrollo del pensamiento del escolar.

En todo este proceso es muy importante la lectura, fomentar el hábito de leer en los hijos, como principal vía para el desarrollo intelectual. Se pueden ampliar sus conocimientos comprándoles libros y estimulándoles a que los lean o visitando las bibliotecas para que busquen información.

Los escolares invierten tiempo viendo televisión, lo cual es beneficioso hasta el momento que el niño no permanezca muchas horas delante de la pantalla, en detrimento de sus hábitos de estudio y produciendo un desbalance en sus actividades del uso del tiempo libre. La familia debe tener en consideración esta situación en el hogar.

La influencia de la educación familiar sobre el niño es incomparable. Si se toma en cuenta su continuidad y duración, es fácil comprender que esta supera con creces a la educación escolar pues se sabe que comienza con el nacimiento del niño; pero los límites de su realización son imprevisibles.

La familia debe interiorizar que en toda actividad que desarrolla con sus hijos, esta involucrado el pensamiento como proceso, pero que esta provoca desarrollo en ellos, si tienen conocimientos y adquieren habilidades para ello. Al involucrar a las familias se estaría promoviendo una auténtica participación social en la educación, que es lo que se desea promover con esta investigación.

En resumen lo que se propone es concebir el desarrollo cognitivo de los sujetos, y en particular del pensamiento, promovido en la familia como “un proceso de participación guiada a través de su implicación en actividades de la vida cotidiana, a través de las rutinas diarias, a través de los productos culturales con los que entran en contacto por medio de la familia y de otras instituciones, los niños van apropiándose de los fondos de conocimiento, desarrollando sus capacidades cognitivas y sus procesos mentales”. (Palacios, J. y Rodrigo, M. 2001:60)

Por supuesto lo anterior no es privativo del desarrollo cognitivo, en esta misma dinámica se desarrollan las emociones, la voluntad, las habilidades y los valores en los sujetos, los cuales son componentes esenciales de la personalidad.

Autora: Lic. Mailin Zilberstein Camacho. Cuba.
violeta@etsch.co.cu

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Comentario de Wilman Hernán Campoverde Gonzaga el enero 30, 2010 a las 9:36pm
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