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Resumen:

Millones de libros en todo el mundo de su primer Best Seller "La Inteligencia Emocional" de Daniel Goleman refrendan el interés que este controvertido tema ha suscitado. Seguramente parte del éxito ha consistido en unir dos palabras aparentemente contradictorias "Inteligencia" y "Emoción". El objetivo de este artículo es acercar a los lectores a los conceptos más importantes recogidos sobre el tema. A partir de aquí, se abre la perspectiva de seguir ampliando sobre lo escrito en la literatura de la inteligencia emocional, por lo que la estructura de este artículo puede servir también para vertebrar un acercamiento ordenado sobre este tema.

Desarrollo:

¿Qué entendemos por inteligencia emocional?

Desde la aparición en 1995 del conocido best-seller “INTELIGENCIA EMOCIONAL” de Daniel Goleman, dicho concepto ha gozado del favor general de diversos medios de difusión científica, como revistas electrónicas, la página Web de la Universidad Autónoma de Guadalajara, entre otros. La idea fundamental del libro es que concibe la Inteligencia Emocional (IE) como el factor clave para una adaptación exitosa en las diferentes contingencias de la vida y que la IE “es en definitiva un conjunto de metahabilidades que pueden ser aprendidas” (Sotillo, R. 2000)

“La IE es una metahabilidad (si podría llamar es " metahabilidad " a la de tomar conciencia de que, en una dimensión de existencia, somos flujos de conversaciones) que yace latente en el sujeto, por tanto no es algo directamente observable a menos que la respuesta se produzca, o no, llegada una determinada situación” (Sotillo, R. 2000)
La idea de la IE tuvo precursores que con sus aportes permitieron elaborar un concepto de gran actualidad; entre ellos, Thornike (1920), quien la definió como “la habilidad para comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachas y muchachos, y actuar sabiamente en las relaciones humanas” (Thornike, E. 1920; pp 227-235)

En 1983 Gardner, H. publica FRAMS OF MIND: THE THEORY OF MULTIPLE INTELLIGENCES; en el texto reformula el concepto de inteligencia y elabora el de Inteligencia Múltiple, con el que introduce la idea de dos tipos de inteligencias referidas a la competencia social y emocional de los individuos: la Inteligencia Interpersonal y la Inteligencia Intrapersonal y las define de la siguiente forma:

Inteligencia Interpersonal: “La Inteligencia Interpersonal se construye a partir de una capacidad nuclear para sentir distinciones entre los demás: en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamento, motivaciones e intenciones: En formas más avanzadas, esta inteligencia permite a un adulto hábil leer las intenciones y deseos de los demás; aunque se hayan ocultados.” (Gardner, H. 1983; pp 40-42)

Inteligencia Intrapersonal: Es “el conocimiento de los aspectos internos de una persona: el acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones entre las emociones y finalmente ponerles un nombre y recurrir a ellas como un medio de interpretar y orientar la propia conducta”. (Gardner, H. 1983; pp 40-42)

Estas ideas son retomadas por Goleman (1996) y elabora la tesis de que la Inteligencia Interpersonal es “la capacidad de discernir y responder apropiadamente a los estados de ánimo, temperamentos, motivaciones y deseos de las demás personas” y considera que la Inteligencia Intrapersonal es “la capacidad de establecer contacto con los propios sentimientos, discernir entre ellos y aprovechar este conocimiento para orientar nuestra conducta” (Goleman, H.1998)

Paralelamente algunos estudiosos como Taylor, Weissmann y Delval comienzan a cuestionase el término de coeficiente de inteligencia (CI) utilizado para valorar la inteligencia de una persona a partir de títulos académicos, capacidad dentro de alguna ciencia específica, formación cultural general; indicador que es responsable solo de un 20% de la verdadera inteligencia, de la capacidad de desenvolverse con éxito; la preponderancia de medir el CI no permitía dar respuestas a interrogantes relacionadas con la problemática de por qué algunas personas de un alto CI son aventajados por otros de un CI menor, en igualdad de condiciones y en situaciones de conflictos; por esta razón se dejaba de lado un aspecto esencial de los seres humanos: las emociones, destrezas que nos permiten “conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar o enfrentar los sentimientos de los demás, sentirse satisfechos y ser eficaces en la vida a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestra propia productividad. (Díaz, E. y Col. 2003)

Sin duda estas premisas conducen a la elaboración teórica de lo que llega a definirse como IE, cuya multiplicidad de conceptos no significa una diferenciación de ideas; sino que todos ellos presentan elementos comunes.

Saloverey y Mayer, (1990) de las Universidades de Harvard y de New Hampshire respectivamente; la definen como “un tipo de inteligencia social que incluye la habilidad de supervisar y entender las emociones propias y las de los demás, discriminar entre ellos, y usar la información para guiar el pensamiento y las acciones de uno. Un subconjunto de la inteligencia social que comprende la capacidad de controlar los sentimientos y emociones propios; así como los de los demás, de discernir entre ellos esta información para guiar nuestro pensamiento y nuestras acciones”. (Salovery, P. Y Mayer,J.D. 1990; pp 17, 433-442)

Otros autores utilizan el concepto para referirse a esa dimensión humana; pero el que más lo desarrolla fue el periodista y escritor Daniel Goleman en cuyo texto INTELIGENCIA EMOCIONAL (1995) escribe: “Utilizo el término emoción para referirme a un sentimiento y sus pensamientos característicos, a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de tendencias a actuar. Existen cientos de emociones, junto con sus combinaciones, variables, mutaciones y matices. En efecto, existen en la emoción más sutilezas de las que podemos nombrar”. (Goleman, D. 1996; p 72)

Posteriormente, Goleman apunta en un nuevo libro, INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA EMPRESA (1998): “El término de Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones” (Goleman, H.1998)

Teniendo en cuenta las anteriores consideraciones, podríamos decir que la IE es una capacidad que tiene o puede desarrollar el individuo para crear resultados positivos en sus relaciones y consigo mismo; se encuentra relacionada con la manera en que identificamos, utilizamos, entendemos y administramos nuestras emociones, de modo que “represente un salto sumamente significativo en los ámbitos de la comprensión de la conducta humana” (Pascal, B. 2003)

Puede agregarse que “la IE trata acerca del sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos” (Cortese, A. 2003)

Es un concepto relacionado con la diferenciación de respuestas que pueden ofrecer los individuos ante situaciones determinadas; es “una destreza que nos permite conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar o enfrentar los sentimientos de los demás; sentirnos satisfechos y ser eficaces en la vida, a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestra propia productividad.” (Cortese, A. 2003)

Las metahabilidades, como las llaman Saloverey y Mayer (1990), pueden ser categorizadas en cinco competencias, dimensiones o actitudes que van a resultar determinantes en nuestra relación con los demás y con nosotros mismos; y sobre las cuales se podrán identificar actitudes individuales.

Las dimensiones que se desprenden de la IE son cinco y se clasifican en dos áreas:

INTELIGENCIA INTRAPERSONAL: (Internas, de autorreconocimiento) es la capacidad que tiene el individuo de poder entender e identificar sus emociones, además de saber cómo se mueve subjetivamente en torno a sus emociones. Le corresponden las siguientes dimensiones:

1. Autoconciencia: Capacidad de reconocer qué está pasando en nuestro cuerpo y qué estamos haciendo. Implica reconocer nuestros propios estados de ánimo.

Las competencias emocionales que dependen de la autoconciencia son:

•Conciencia emocional: Identifica las propias emociones y los efectos que puedan tener.
•Correcta autovaloración: Conocer las propias fortalezas y limitaciones.
•Autoconfianza: Fuerte sentido del propio valor y capacidad.
2. Autorregulación: Se refiere a manejar los propios estados de ánimo, impulsos y recursos, saber recuperarse de las tensiones emocionales y controlar nuestros sentimientos y adecuarlos a las circunstancias. Está formada por cinco actitudes emocionales:

•Autocontrol: Mantener bajo control las tensiones y emociones perjudiciales.
•Confiabilidad: Mantener normas de honestidad e integridad.
•Escrupulosidad: Aceptar la responsabilidad del desempeño individual.
•Adaptabilidad: Flexibilidad para reaccionar ante los cambios.
•Innovación: Apertura y disposición ante ideas y enfoques novedosos.
3. Motivación: Referida a las tendencias emocionales que guían o facilitan el cumplimiento de las metas establecidas. La motivación se compone por cuatro actitudes emocionales:

•Afán de triunfo: Interés orientado de mejorar o responder a una norma de excelencia.
•Compromiso: Alinearse con los objetivos de un grupo u organización.
•Iniciativa: Disposición para reaccionar y aprovechar las oportunidades.
•Optimismo: Persistencia para cumplir objetivos; a pesar de barreras y retrocesos que pueden presentarse.
La INTELIGENCIA INTERPERSONAL: Se refiere a la capacidad que tiene el individuo de entender las emociones de las otras personas y actuar en consonancia con ellos. Está en correspondencia con las siguientes emociones:

4. Empatía: Es la capacidad de tener conciencia y captar los sentimientos, necesidades e intereses de los otros y desde su perspectiva; saber qué quieren o qué necesitan y cultivar la afinidad con una amplia diversidad de personas. En la empatía se destacan cinco actitudes emocionales:

•Comprender a los demás: Percibir los sentimientos y perspectivas ajenas e interesarse por sus preocupaciones.
•Ayudar a los demás a desarrollarse: Darse cuenta de las posibilidades de desarrollo de los demás, reforzar sus habilidades y estimular su capacidad.
•Orientación hacia el servicio: Prever, reconocer y satisfacer necesidades de otros.
•Aprovechar la diversidad: Desarrollar las oportunidades a través de personas diversas.
•Conciencia política: Interpretar las corrientes sociales, políticas y emocionales del grupo y el poder de las relaciones entre sus miembros.
5. Habilidades sociales: Implica experticia para inducir respuestas deseadas en los otros.

Comprende ocho capacidades emocionales:

• Influencia: Idear tácticas efectivas de persuasión.
• Comunicación: Practicar una buena escucha y elaborar mensajes convincentes.
• Manejo de conflictos: Saber negociar y resolver los desacuerdos que se presenten dentro de un grupo.
• Liderazgo: Capacidad para inspirar y guiar a individuos o a grupos.
• Catalizador de cambios: Iniciar o manejar las situaciones nuevas.
• Establecer vínculos: Alimentar y reforzar las relaciones interpersonales.
• Colaboración y cooperación: Trabajar con otros para lograr metas compartidas.
• Habilidades de equipos: Ser capaz de crear sinergia para la persuasión de metas colectivas.
Como puede deducirse, la IE es un constructo psicológico que se presenta como una variable teórica abstracta que puede explicar fenómenos de interés científico que no son directamente mensurables; puesto que se trata de diferencias observadas en la competencia emocional entre diferentes sujetos; cuyo conocimiento ofrece la posibilidad de conocer su sistema psíquico emocional de una manera concreta, precisa y sencilla, a la vez que comprende su comportamiento emocional y el de las personas que lo rodean.

El desarrollo de las habilidades mencionadas ubica a la IE en una posición actualizada y novedosa con aplicaciones muy concretas, desde la educación de los niños, el mundo de la pareja, hasta el nivel de las organizaciones empresariales y sociales.

A nivel de las organizaciones la IE provee herramientas importantes para que el individuo se pueda desenvolver en un mundo competitivo, cambiante, exigente y globalizado.

“Las emociones determinan el nivel de rendimiento de que somos capaces en estado de equilibrio o desequilibrio emocional, así como determinan qué tipo de relaciones mantendremos con nuestros subordinados (liderazgo), con nuestros superiores (adaptabilidad) o con nuestros pares (trabajo en equipo). Las emociones determinan cómo respondemos, nos comunicamos, nos comportamos y funcionamos en el trabajo y/o la empresa” (Cortese, A. 2003)

El enfoque basado en la concepción tradicional de inteligencia demuestra sus limitaciones; pues descuida la importancia de las emociones, componente fundamental del concepto de inteligencia; puesto que está estrechamente vinculado con la capacidad de manejo interpersonal, de habilidades sociales; todo lo relacionado con el aspecto emocional; mediante el cual podemos llegar a saber conducir las relaciones sociales, familiares o de trabajo, teniendo un autoconocimiento de las propias emociones y utilizarlas para entender las relaciones con otras personas y con su entorno y sean congruentes con el contexto de la situación, sin dejar de reconocer las emociones de los demás a través de la empatía.

Tener presente la información que nos proporcionan las emociones, nos permite modificar nuestras conductas y pensamientos con el fin de transformar las situaciones; esto resulta de relevante importancia en el ámbito laboral, educativo y en diversos grupos sociales: “La clave está en utilizar las emociones de forma inteligente que es precisamente lo que queremos decir con inteligencia emocional: hacer, deliberadamente, que nuestras emociones trabajen en beneficio propio, de modo que nos ayuden a controlar nuestra conducta y nuestros pensamientos para obtener mejores resultados.” (Cortese, A. 2003)

De manera que puede constatarse la eficiencia de las emociones como método de comunicación. Tener claro estas particularidades nos permitirá explicar e influir en situaciones que puedan presentarse en las organizaciones que desembocan en modificaciones de nivel de productividad y proyección conductual.

Bolívar asevera: “la clave del éxito del desarrollo de la inteligencia emocional en la empresa se encuentra en el propio desarrollo personal, en el esfuerzo de cada uno de los sujetos implicados, a su ritmo y desde la introspección, la toma de conciencia y la voluntad de cambio y mejora continua de cada uno de ellos. Porque para lograr desarrollar la inteligencia emocional en la empresa, todos (y especialmente los altos cargos), deben desarrollar la suya propia” (Bolívar, C. 2001)

Tener conocimiento de la importancia de la gestión de la IE resulta importante porque:

1. Contribuye al fortalecimiento de la cultura organizacional
2. Ayuda a la solución de conflictos en la medida en que permite:

•Manejar con diplomacia y tacto situaciones tensas y personas difíciles.
•Detectar los conflictos potenciales, poner al descubierto los desacuerdos y ayudar a reducirlos.
•Estimular el debate y la discusión franca.
•Atenúa la resistencia al cambio.
4. Mejora la comunicación
5. Aumenta la motivación
6. Fomenta un real trabajo en equipo con el fin de diseñar y desarrollar objetivos comunes.
7. Desarrolla la empatía.
8. Mejora el clima laboral.
9. Se refuerza el liderazgo.

Autora: Gabriela Judith Medina Severino, estudiante de la Lic. en Psicología, UTAN, México,
nkahb40@hotmail.com

BIBLIOGRAFÍA.

•Bolívar, C. 2001. ¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional en la empresa. Los talleres de IE. www.arearh.com.
•Cortese, A. (2003). ¿Qué es la inteligencia emocional?
www.Inteligencia_emocional.org. (30/09/07)
•Díaz,E. Y col. 2003. La Inteligencia Emocional en la organización.
www.inteligenciaemocional.com. (30/09/07)
•Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional. Barcelona, Kairós.
•Goleman, D. (2000). La inteligencia emocional. Santillana. USA.
•Pascal, B. (2003). Inteligencia Emocional. www.inteligenciaemocional.com. (30/09/07)
•Salovery, P. Y Mayer,J.D. 1990. The Intelligence. Intelligence (EU),17, 433-442
•Shapiro, L. E. (2001). La inteligencia emocional de los niños. Vergara.
•Sotillo, R. (2000). Cuando los constructos psicológicos escapan del método científico: El caso de la inteligencia emocional y sus implicaciones en la validación y evaluación. www.capitalemocional.com. (30/09/07)
•Thornike, E. 1920. Intelligence and its uses. Citado por Harper’s Magazine (EU) 140, pp:227-235

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